Hilo Lo que no se mide, pieza 6 de 6.

Ganamos. Yo también.

Nicolás Steil. 14 de octubre de 2026. 4 minutos de lectura.

De dónde salió

De la noche de los IAB MIXX Chile 2026, el 13 de octubre, y de los formularios con que reconstruimos entre todos el caso de Tapita Naranja.

Siete personas sonríen en el escenario de los IAB MIXX; una sostiene el trofeo y detrás, en letras naranjas gigantes, dice ORO.

Anoche, en el escenario, con el oro de Directo.

Anoche ganamos un oro y una plata en los IAB MIXX Chile 2026. Oro en Directo y plata en Efectividad Digital, con Tapita Naranja, la campaña que desarrollamos para Abastible junto a Simple y Concéntrico.

Estoy muy feliz. Mucho más de lo que esperaba.

Llevo trece años construyendo Retargeting y no recuerdo haber recibido muchas veces un reconocimiento de esta naturaleza. Me gusta ganar. Me gusta que otros encuentren valioso lo que hacemos. Y aunque me gustaría decir que esas cosas no me importan demasiado, sería mentira.

Lo curioso es que el premio lleva el nombre de una agencia y una campaña, pero el trabajo que reconoce tiene muchísimos más autores.

Lo que había debajo de la tapita

Para quien participó, la experiencia era bastante sencilla: comprar un cilindro de gas, encontrar un código bajo la tapita naranja, ingresarlo en un sitio y saber si había ganado.

Participaron más de 600 mil personas y se ingresaron más de un millón de códigos.

Ahora bien, ¿qué tuvo que ocurrir para que esa experiencia aparentemente sencilla fuera posible?

En Abastible hubo que incorporar un código único a un objeto físico que forma parte de una operación de distribución de alcance nacional. No sé si quienes trabajamos en marketing nos detenemos suficientemente en lo que significa algo así. Pensamos una campaña, diseñamos una experiencia, aprobamos piezas. Pero después alguien tiene que conseguir que esa idea exista en el mundo material.

Y ese alguien rara vez aparece en los festivales de publicidad.

En este proyecto participaron distintas áreas de Abastible, proveedores, equipos comerciales, operacionales y tecnológicos. Simple y Concéntrico aportaron desde sus respectivos oficios. En Retargeting construimos la plataforma que recibía los códigos, administraba los premios y debía funcionar mientras cientos de miles de personas participaban.

La complejidad estaba distribuida. También las responsabilidades.

Y algo que me parece especialmente importante: ninguna de esas partes podía hacer funcionar la campaña por sí sola.

Mi parte

A mí me tocó participar muy intensamente.

Trabajé en la arquitectura y construcción del sistema, en su operación y en muchas de las decisiones que permitieron que las cosas fueran ocurriendo. Me entretuve muchísimo inventando soluciones, automatizando comunicaciones, buscando maneras de anticipar problemas y haciendo cosas que probablemente podría haber delegado.

Catalina Acevedo sostuvo buena parte de la coordinación cotidiana del proyecto. Y cuando llegó el momento de reconstruir lo que habíamos hecho para presentar el caso, aparecieron otros desafíos.

Diseñé formularios para recoger las voces de quienes habían participado. Quería entender qué había significado el proyecto para cada uno, qué problemas habíamos enfrentado y qué cosas merecían ser contadas.

Tiene algo de curioso. Para demostrar el valor de un trabajo colectivo, necesitábamos primero reconstruir las contribuciones individuales.

Y en ese proceso también pude observar mejor la mía.

Me produjo muchísimo orgullo. No tengo una manera más elegante de decirlo.

Los que no reciben el premio

Creo que una de las limitaciones de la cultura del éxito es que necesitamos atribuirlo. Una marca, una agencia, un director creativo, una gerencia. Alguien tiene que recibir la estatuilla.

Es comprensible. Es difícil reconocer públicamente el trabajo de decenas o cientos de personas.

Pero esa simplificación tiene consecuencias.

Hay personas que toman decisiones decisivas sin aparecer nunca en los créditos. Otras que evitan problemas que, precisamente porque fueron evitados, nadie llega a conocer. Personas que consiguen que una operación siga funcionando mientras otros estamos pensando en cómo mejorarla.

Lo colectivo tampoco significa que todos hayan aportado lo mismo, de la misma manera o con las mismas responsabilidades. Sería injusto fingirlo. Reconocer las diferencias no debilita el trabajo en equipo; permite comprenderlo.

Y esto me importa especialmente porque dirijo una empresa.

Me pregunto cuánto reconocimiento distribuimos efectivamente entre quienes hacen posible nuestro trabajo. Cuántas veces celebramos un resultado sin detenernos en las personas que lo hicieron posible. Cuántas contribuciones dejamos de ver, incluso cuando estamos convencidos de tener una cultura colaborativa.

No tengo tan claro que siempre lo hagamos bien.

Ganar

Anoche también me descubrí pensando en otra cosa: cuánto me importaba personalmente este premio.

Hay personas que me conocen bien y que desde hace años reconocen en mí capacidades que yo no siempre tomo demasiado en serio. El reconocimiento de un amigo tiene un valor enorme, aunque uno pueda atribuir una parte de su generosidad al cariño.

Un jurado externo es diferente. No conoce toda la historia. No sabe cuánto costó tomar una decisión o resolver un problema. Evalúa lo que puede observar.

Y aun así, esa mirada me produjo una felicidad difícil de describir.

Quizás porque confirmó algo que yo ya pensaba sobre nuestro trabajo. Quizás porque rara vez tengo la oportunidad de recibir un reconocimiento así. O simplemente porque ganar es agradable y no hay que buscarle una explicación demasiado sofisticada.

A veces pienso tanto las cosas que termino desarmando incluso aquello que me hace feliz.

Esta vez quisiera no hacerlo.

Me gustaría conservar la alegría y también lo que esta experiencia me permitió entender: que puedo sentir un orgullo enorme por lo que hice sin que ese orgullo disminuya el trabajo de quienes estuvieron conmigo.

Que una obra sea colectiva no significa que no sea también profundamente personal para quienes la hicieron.

Y que reconocer a los demás no exige desaparecer uno mismo del relato.

Los dos trofeos de IAB MIXX 2026, uno al lado del otro, bajo la luz violeta de la fiesta: Efectividad Digital y Directo, Tapita Naranja, Abastible, Retargeting.

Los dos, a la luz violeta de la fiesta.

Anoche ganamos.

Yo también.

Y qué alegría haberlo hecho con tanta gente.

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